Prólogo
Está llegando mi tiempo y he vivido la tardanza…
Se está esfumando mi vida… no quedando ni cenizas…
Batallo contra la vida, pierdo a mis fieles camaradas…
La Muerte victoriosa, brincando sobre sus trizas.
Primer Ataque
Empuño yo mi espada, con valerosa cobardía…
La Muerte me arroja infalible e inefable mirada…
Dime cuenta que yo, puñal en mano, me lo hundía…
Mientras que la Muerte… soltaba una muerta carcajada.
Traición
¿Por qué espada mía… te has vuelto contra mi pecho?
¿Acaso es más fuerte La Muerte, y me has traicionado?
Yo que te forjé doble filo… y de vida te hube hecho…
¿Por qué espada mía… por qué me has olvidado?
La Espada
Hombre ingrato eres… ¡YO TE SERVÍ TODA LA VIDA!
¿Por qué me reclamas? Si yo no traigo muerte…
El muerto eres tú… yo sólo abrí una herida…
Si con altivez dijiste tener.. de todos.. el corazón más fuerte.
El Hombre
¡Oh Hombre! ¿Dónde está tu Dios creado?
¡Que sea testigo de su propia destrucción!
¡Vamos Espada!, hoy seré tu Lázaro…
Hoy te quise usar… y hoy te pido perdón.
Segundo Ataque
¡Herido de Muerte… te he atacado con mi frase…!
¡Soy el Hombre que ha visto, de tu sangre, el color…!
¡Hoy, Muerte, vivirás en mí hasta que me canse
De soportar tu peso, y tu incesante dolor…!
La Muerte
¡De Victorias estoy llena! Y hoy, estás perdido…
Mi negra sangre cubrirá el lecho donde yacerás…
Será un último suspiro tuyo, tu deseo concedido…
Pues a donde iremos, no respirarás jamás
Tercer Ataque
La Muerte me ha muerto… La Muerte me ha vencido…
El eco de esta vida…. se hace nada con el tiempo…
Le arrojé lo único que tenía… un corazón dolido…
Y aún cayendo dije: ¡Oh, Dios! Otra vez he muerto…
Dedicado a la mujer que amo..
sin ella no habría inspiración..
ni poesía en mí..
Perdóname..