Naranja Brillante
La tercera jornada de la Euro se iluminó con el gran triunfo 3-0 de Holanda ante Italia
Todos esperaban a Italia y Francia, candidatos para el triunfo final llamados a demostrar su poderío en el debut. Sin embargo, la que apareció, realmente con todo, fue Holanda, que goleó 3 a 0 a los campeones del mundo, mientras que en el primer partido del Grupo C, por la tarde europea, Francia y Rumania igularon sin abrir el marcador.
Ni siquiera en el Mundial había habido un partido tan brillante como fue el de este lunes en esta elegante ciudad del centro de Suiza: Holanda e Italia protagonizaron un duelo de altísimo nivel técnico y emotivo y los naranjas fueron sin dudas justos vencedores, aún cuando el marcador fue demasiado severo con Italia y la pizarra se destrabó por un grosero error arbitral.
Pero el partido fue fantástico, muy bien jugado desde el punto de vista técnico y táctico y los goles inclusive pudieron ser más. Por el contrario, Francia y Rumania casi no regalaron emociones, en un partido más luchado y trabado que jugado.
Holanda desplegó un gran fútbol y goleó a Italia
El martes se cierra la primera ronda de partidos con los dos encuentros del Grupo D: por la tarde (12 ET), en Innsbruck, se enfrentarán España y Rusia, mientras que dos horas y media después, en Salisburgo, será el turno del campeón saliente Grecia, que chocará con Suecia.
Pero ahora veamos en detalle lo ocurrido en los dos partidos de la tercera jornada de la Eurocopa 2008.
PURO ESPECTÁCULO
Desde un primer momento se pudo entender que el encuentro entre Holanda e Italia hiba a ser un partidazo. Las dos alineaciones eran casi especulares, 4-5-1 con un delantero potente arriba (Toni y Van Nistelrooy, respectivamente) y dos aleros muy abiertos, Di Natale y Camoranesi para Italia y Kluyt y Sneijder para Holanda.
De esa manera, ambos trataban de jugar por los laterales o de trepar posiciones en la cancha con el pelotazo para el delantero-boya, pero todo se hacía a mil kilómetros por hora y con gran calidad técnica.
Los primeros veinte minutos fueron bastante equilibrados: Holanda tenía un poco más la pelota, pero Italia creaba las ocasiones más claras. Sin embargo, con el pasar de los minutos, la mayor intensidad de los holandeses comenzó a dar frutos e Italia se vio obligada a retrasar cada vez más sus líneas, empujada hacia atrás por el embiste de los volantes rivales.
Además, los dos centrales Barzagli y Materazzi estaban jugando realmente muy mal y entonces Italia tuvo que cerrar las líneas para protegerlos un poco. Así y todo, el equipo se defendía correctamente y el único verdadero sobresalto había llegado por un error defensivo, que lo dejó a Van Nistelrooy mano a mano con Buffon: el arquero lo tocó al delantero pero éste, con gran hidalguía, en lugar de tirarse para buscar el penal, trató de mantener la vertical y acabó desperdiciando la chance.
El destino le devolvió con los intereses su generosidad, porque pocos minutos después, luego de un tiro de esquina, Snijder remató desde el borde del área y la pelota se iba afuera, pero Van Nistelrooy, en clarísima posición adelantada, la mandó a guardar.
Por encima, las pantallas gigantes de la cancha mostraron el gol y el off side fue evidente para todos: Toni siguió protestando y fue amonestado. El partido se "picó" un poco e Italia estuvo a punto de igualar en seguida, pero el remate fue salvado sobre la línea de sentencia por Van Bronckhorst.
"Gol errado, gol sufrido", un refrán que nunca tuvo tanto valor como en este match: dos minutos después, Holanda metió el segundo cachetazo, esta vez de manera absolutamente regular.
Van der Vaart, luego de un tiro de esquina italiano, corrió la transicción por izquierda y metió el pelotazo pasado para el segundo palo, donde Kuyt la bajó de cabeza hacia el medio y Sneijder madrugó a los centrales con un derechazo junto al primer palo que lo dejó sin chances a Buffón.
A esa altura, la defensa italiana hacía agua por todos lados, con un Materazzi francamente impresentable que, por encima, contagiaba negativamente al pobre Barzagli. Así Buffón tuvo que mantener el barco a flote, sobre el final de la primera etapa, salvando un mano a mano ante Van Nisterlooy, quien le había ganado de manera casi embarazosa al central interista.
LOS ERRORES DE DONADONI
Del Piero no puede creer la derrota sufrida ante Holanda
Si alguien sale realmente derrotado de este partido, es sin duda el entrenador italiano Roberto Donadoni. No nos gustó la alineación inicial, porque Materazzi no jugó bien en toda la temporada y, en el final de la misma, estuvo a punto de hacerle perder el título a Inter.
No nos gustó que, luego de tanto hablar de calidad, se decidiera por Gattuso y Ambrosini como laderos de Pirlo (quien, dicho sea de paso, fue por lejos la figura de la cancha). Además, sus cambios fueron tardíos. El primero, por lo menos, fue correcto: lo sacó a Materazzi e lo metió a Grosso por izquierda, con Panucci que se corrió al medio y Zambrotta que pasó a la derecha.
Con este simple cambio, Italia comenzó a dominar: Holanda trataba de cuidar el balón, pero se quedaba en un toqueteo horizontal bastante intrascendente y, además, ya no lucía la brillantez física del primer tiempo.
En esa fase se agrandó la figura de Pirlo, pero el ingreso de Del Piero por Di Natale no alcanzó para aumentar el peso ofensivo del equipo, aún cuando el máximo goleador del Calcio tuvo una buena chance para descontar.
El tercer cambio tampoco nos gustó: en primer lugar, el ingreso de Cassano demoró demasiado y, además, jamás debió haber salido Camoranesi. A esa altura, mejor era jugarse el resto y sacarlo a un volante, posiblemente Gattuso que estaba amonestado.
De cualquier manera, Italia tuvo tres chances clarísimas para achicar las diferencias: Toni, mano a mano con Van der Saar, quiso tirarla por arriba y la mandó casi a la tribuna; luego Grosso, desde el borde del área chica, quiso rematar con fuerza en lugar de colocarla y se dejó atajar el remate; por último, el guadavalla del Manchester United, con un vuelo espectacular, le quitó el gol a Pirlo, directamente de tiro libre desde unos 25 metros algo por izquierda, la clásica posición del "diez".
Como quedó dicho, gol errado, gol sufrido: Van Basten, que de eso algo sabe, lo sacó a Van Nistelrooy para ponerlo al más joven y veloz Van Persie, y éste armó el contragolpe que, vía Kuyt, Van Bronckhorst transformó en el tercer gol, luego del enésimo, inútil milagro de Buffón.
En suma, Holanda fue un justo ganador, que duda cabe, especialmente porque fue un conjunto de verdad y metió una presión increíble en el momento fundamental del match. Pero Italia no mereció un pasivo tan abultado y queda la amargura (y la duda) de lo que hubiera podido pasar sin ese primer gol irregular.
Ahora Italia, como por otra parte es su especialidad, ha quedado con la espalda en la pared, pero dentro de todo tuvo suerte, porque el empate entre Francia y Rumania dejó en sus manos las llaves de su propio destino: con dos triunfos la clasificación para cuartos sería matemática, y hasta podría alcanzar con un triunfo y un empate, dependiendo en este caso de otros resultados favorables. Claro que, para eso, habrá que arreglar unos cuantos detalles y superar el contragolpe psicológico de esta derrota.
EMPATE ABURRIDO
Mutu y Toulalan, en el pálido empate sin goles
No hay mucho que contar, en cambio, del empate entre Francia y Rumanía. No hubo sorpresas en las alineaciones, ya que Domenech eligió para sus Blues la pareja ofensiva formada por Anelka y Benzema, mientras que como siempre Malouda y Ribery fueron los aleros.
Enfrente, los rumanos se pararon con un 4-2-3-1 en el que Nicolita, Cocis y Mutu respaldaban al único delantero Daniel Niculae. Quedó claro desde un comienzo que el entrenador Piturca buscaba el empate y lo consiguió porque su equipo jugó realmente con gran intensidad, cerrando todos los espacios con un "catenaccio" monumental.
Los franceses, lentos y sin ideas, no pudieron quebrar ese cerrojo, aún cuando en la segunda etapa Domenech cambió a ambos delanteros con los ingresos de Gomis y Nasri.
El juego siguió siendo maquinoso, Rumanía les cerró muy bien el camino a los dos aleros, doblando constantemente su marca, y está claro que Makelele y Toulalan, quien jugó por la lesión de Vieriá, no están para crear.
En suma, no fue un buen comienzo para Francia, pero vale recordar que, en el Mundial, los galos comenzaron con dos empates y parecían condenados a la eliminación, pero luego se despertaron y llegaron hasta la final. Claro que, el viernes por la noche una derrota contra Holanda, ya será casi una eliminación directa, máxime si hubiese un ganador en el partido de la tarde entre Italia y Rumania.